Por otros 17 de octubre y la reivindicación de la cultura de la movilización

Cultura 17 de octubre de 2022 Estrella Mattia

Efemérides fuera de agenda 

Por Prof. Lic. Estrella Mattia

Quiero en esta oportunidad, estrechar profundamente a todos contra mi corazón

 (Juan D. Perón. 17/10/1945)

     

     El 17 de octubre es una fecha controvertida por su simbolismo, por su significación y por la historicidad de la que la ha investido una buena parte de la sociedad argentina. Se lo ha considerado un día festivo que exige por su trascendencia política y social, su periódica rememoración con el objetivo de reafirmar los orígenes populares del Movimiento Justicialista y recuperar para el presente los momentos fundacionales de la columna vertebral del peronismo: la clase obrera argentina.  

     Sin embargo, como la mayoría de los acontecimientos que constituyen la mística peronista, la inscripción de este episodio en la historia política argentina y la profundidad o banalidad con la que se ha analizado ha dependido de las identificaciones ideológicas de quienes se han encargado de la narrativa correspondiente. 

     Atendiendo a esta cuestión, la historia oficial, en líneas generales, ha reconstruido el escenario político en el que se produjo el 17 de octubre y lo sucedido aquel día como una crónica en la que se describen los acontecimientos que se produjeron con un formato lineal y diacrónico. Los historiadores ortodoxos (sólo varones), amparados en el supuesto académico de la objetividad, en general han elaborado narrativas despojadas de interpretación y valoración de aquellos momentos. 

     Estas particularidades que han caracterizado los relatos de la historia argentina cuando se refieren al peronismo en general y al 17 de octubre en particular, permanecen vigentes y se han perpetuado, por ejemplo, en los textos escolares de historia destinados a los y las estudiantes de la escolaridad secundaria. Así, en el libro “La Argentina. Una historia para pensar. (1776-1992)” de Rins y Winter, las autoras explican que, 

después de la marcha organizada por la oposición al régimen, se ahondaron las divisiones dentro del gobierno. El 8 de octubre, el general Avalos, vocero del grupo disidente del ejército, logro forzar a Farrell para que le pidiera la renuncia a Perón. El presidente autorizó al coronel Perón a despedirse por radio de los trabajadores, antes de ser recluido en Martín García. De este modo, el secretario de trabajo y Previsión puso en alerta a los obreros de todo el país acerca del peligro que su alejamiento podía significar para las conquistas obtenidas mediante su intercesión. La crisis se desencadenó. En largas reuniones se manejaron dos alternativas: ceder el gobierno a la Corte o aceptar la permanencia de Farrell con un nuevo gabinete hasta las elecciones. Finalmente, al optarse por esta última variante, el presidente pidió al procurador general de la Nación, doctor Juan Álvarez, la formación de un nuevo gabinete. Mientras tanto, Eva Duarte, el coronel Domingo Mercante y Cipriano Reyes -respetado líder sindical- se movilizaron para lograr apoyos. El 15 de octubre la FOTIA (Sindicato cañero) convoco a la huelga; el 16 la CGT ordenó una huelga general para el 18; el 17 el médico personal de Perón obtuvo su traslado de Martín García al hospital Militar de Buenos Aires, aduciendo razones de salud. El miércoles 17, los trabajadores de las barriadas obreras que rodeaban Buenos Aires imitaron el cese de tareas de los obreros de la carne de la zona sur y convergieron frente a la Casa de Gobierno- La plaza de Mayo se fue llenando de cabecitas negras que vivaban el nombre de Perón y pedían su regreso. La invasión de los habitantes de la periferia llenó de temor y zozobra a los tradicionales habitantes del centro. Muchos en el gobierno y fuera de él estaban alarmados por esta avalancha nunca vista antes. A la noche, finalmente, Perón apareció en uno de los balcones de la Cada de gobierno para dirigirse a la multitud que esperaba: les aseguró que se quedaría y les pidió que se desconcentraran”. (Rins y Winter, 1998: 389)    

     Resulta evidente, la tendencia antiperonista de las autoras que se intenta enmascarar tras un discurso que pretende ser objetivo pero que esta plagado de adjetivaciones y designaciones peyorativas respecto de la movilización, de sus protagonistas y de los motivos que la provocaron. 

     Estas versiones analíticas, cronológicas y escuetas de los acontecimientos de octubre de 1945, también se pueden encontrar en el universo periodístico que se ha encargado, periódicamente, de la divulgación de esos confusos tiempos en los que la gobernabilidad y la institucionalidad del país se había complicado, replicando -intencionalmente o no-, la misma perspectiva discursiva de las fuentes historiográficas de donde proviene la información, que luego plasman en sus páginas cotidianas o en sus informes anuales.

     Se puede tomar como ejemplo la publicación que realizó el diario de alcance nacional Clarín, en el año 2005 para conmemorar sus 60 años. En esa oportunidad, Arte Gráfico Editorial Argentino publicó un informe de cuatro tomos titulado “La fotografía en la Historia Argentina”. En el tomo III, el capítulo 6 está destinado a el peronismo en el poder. El historiador a cargo de los textos que acompañan a las fotografías fue Fermín Chávez de declarada filiación revisionista y militante peronista ortodoxo. En esas páginas, bajo el título “Nace el justicialismo” se puede leer que

Desde fines de 1943, cuando fue nombrado secretario de Trabajo y Previsión del gobierno de Ramírez, Juan Domingo Perón acumuló cada vez más poder. Fue ministro de Guerra y vicepresidente de la Nación, pero fue la secretaria de Trabajo y Previsión, el lugar desde donde Perón logró un fuerte vínculo con los trabajadores. Perón sostenía que el Estado debía cumplir un rol mediador entre las fuerzas del capital y del trabajo. Así, abrió el diálogo con los sindicalistas. Sus efectos se hicieron sentir muy pronto: desde mediados de 1944 aumentaron los convenios colectivos de trabajo y la afiliación a los sindicatos. Pero, al mismo tiempo, crecía la oposición al nuevo líder de la clase obrera. Ya con Edelmiro Farrell en el poder, varios sectores de la sociedad, entre ellos algunos miembros de las propias fuerzas armadas, exigieron la renuncia de Perón. El momento culminante llegaría en octubre de 1945. El 8 de octubre, un pronunciamiento militar derivó en la detención de Perón en la isla Martín García. Los partidarios de Perón se movilizaron rápidamente. El 17 de octubre, en un hecho sin antecedentes, miles de trabajadores exigieron la libertad de Perón. A las pocas horas, Perón fue liberado y, desde el balcón de la Casa Rosada, saludó a sus partidarios. Cargado de símbolos, el justicialismo daba sus primeros pasos”. (AGEA, 2005: 296)

      En estas líneas, aunque a través de un relato más prolijo y menos cualificado, se enuncia una perspectiva análoga a la sostenida por Rins y Winter respecto de la significación del 17 de octubre. En ambos relatos, lo narrado termina por minimizar lo acontecido. Así, la multitudinaria movilización protagonizada por amplios sectores de la población, “no sólo por cabecitas negras”, exigiendo la liberación del líder que había encarnado sus intereses y que había visibilizado definitivamente a la clase obrera y la había colocado en las calles para participar activamente en la construcción de una política nacional y popular, termina perdiendo protagonismo y queda incluida e inmersa en el proceso político más amplio e integral de la aparición del peronismo en la Argentina.

     El registro descriptivo del 17 de octubre también fue considerado, en su momento, por los opositores a Perón y a su accionar como un episodio antidemocrático que recordaba a los actos públicos de los nazis en Alemania o de los fascistas en Italia. Incluso, una de las fotografías más emblemáticas de ese día, cuyo autor/a no ha podido identificarse, se ha inscripto en la historia bajo el nombre “Las patas en la fuente”. La imagen muestra a una importante cantidad de manifestantes descansando, luego de haber arribado a la Plaza desde puntos geográficos lejanos y/o distantes, sentados sobre los bordes de la fuente central de la plaza y con sus pies en el agua que contenía la fuente, como una forma urgente de paliar, seguramente, el cansancio y atemperar el calor que se atravesaba aquel miércoles de octubre. Esa foto, durante años -y aún en la actualidad- fue considerada como la representación más contundente de la estigmatización y de la marginalidad de las masas populares a las que se las designaba como “chusma”, “lumpen”, “hordas”, “malón”, “turbas”, entre otras nominaciones, por la burguesía terrateniente comercial e intelectual criolla y por los y las descendientes de las familias patricias, que conformaban la llamada oligarquía nativa. 

     Poniendo este escenario político a consideración, Leonardo Paso (1987) plantea que “La era de la oligarquía no concluiría como consecuencia de los acontecimientos de octubre, como ciertos sectores se empeñan en representar los hechos. Pero si es verdad que a partir de allí la oligarquía no podría conducirse más con su esquema de clase negadora de los derechos de los obreros y de sus organizaciones al estilo de los viejos tiempos. El protagonismo de la clase obrera como fuerza social organizada quedó definitivamente afirmada, y no podrías ser más soslayada, después de una larga lucha sostenida desde comienzos de siglo. En esas circunstancias se afirmaba a través del surgimiento de una fuerza política nueva, el movimiento peronista”. (Paso, 1987: 75)

    Sin embargo, a pesar de las múltiples interpretaciones sobre lo sucedido aquel 17 de octubre de 1945, la mayoría de ellas de carácter negativo y de la vigencia de esa negatividad que se traduce en la posibilidad de su minimización y su lento, pero constante, ingreso en el pliegue peligroso del olvido, es posible encontrar otras alternativas historiográficas que emergen reivindicatorias y que, aunque conviven con la denostación y el menosprecio por la presencia de lo popular en la hechura de la historia, se abren camino e invitan a revisitar el pasado con otra mirada, a realizar otras lecturas y a pensar otras interpretaciones sobre lo ocurrido. En este sentido, el texto de Alberto Lettieri, se vuelve indispensable. Allí, en “La Historia Argentina. Nacional y Popular (2018), puede leerse respecto de los sucesos de octubre de 1945 que

Si bien la detención de Perón calmó un tanto los ánimos de la oposición, que veía en ella una señal muy clara de la inminente reinstalación de las instituciones civiles de gobierno, caló hondo en las fábricas y barrios obreros, y pocos días más tarde se articuló una movilización de trabajadores que exigir la libertad de su líder y el mantenimiento de las conquistas laborales. El día 16 de octubre, la CGT convocó a una huelga general para el día 18. Sin embargo, los trabajadores de los principales centros urbanos del país se movilizaron inmediatamente, y en la mañana del 17 columnas de obreros provenientes de la Capital y del Gran Buenos Aires marcharon hacia Plaza de Mayo para exigir la liberación de su líder, Juan Domingo Perón. Por primera vez en la historia argentina las masas de trabajadores se movilizaban a la histórica plaza para exigir el cumplimiento de sus demandas al gobierno. “Era el subsuelo de la Patria Sublevado”, graficaría por entonces Raúl Scalabrini Ortiz. Ante la multitudinaria presencia de los trabajadores, los militares decidieron ceder (…) el líder popular fue liberado y esa misma noche, en una plaza colmada de trabajadores que aguardaban por su presencia, dio un memorable discurso desde el balcón de la Casa de Gobierno, donde anuncio su retiro del ejército y su compromiso con los trabajadores: “Dejo, pues el sagrado y honroso uniforme que me entregó la patria para vestir la casaca de civil y mezclarme con esa masa sufriente y sudorosa que elabora el trabajo y la grandeza del país”. (Lettieri, 2018:176)  

     En consecuencia, frente al complicado escenario político social y económico que atraviesa Argentina en este octubre, tan incierto y tan caótico como aquel de 1945, debiera ser pertinente restaurar el asombro respecto de la manifestación del 17 de octubre y enarbolar ese episodio como un estandarte de la práctica política desarrollada en la esfera pública que fundó, de alguna manera, la cultura de la movilización popular en la Argentina porque, “el 17 de octubre fue una protesta potente pero débilmente organizada, y esta debilidad fue, paradójicamente, un factor decisivo para su desenlace porque facilitó la persecución sin plazos de un único objetivo. ¿Es un despropósito preguntarse sobre la parte que le cupo a la originalidad de esa forma protestataria (por añadidura triunfante) en la ofendida indignación de la prensa, los círculos letrados y los partidos? Porque, aunque más no sea por su desordenada magnitud, las masas en la Plaza fueron un poderoso proyector que puso en primer plano a los cuerpos, gestos y ropas, coinvirtiéndolos en metáfora cultural -cabalmente condensada por lo carnavalesco- del pasaje de un enfrentamiento social a un conflicto político”. (Segal, 2006: 286/287).

     No hay nada demasiado nuevo en esta invitación a recuperar el sentido del 17 de octubre porque como afirma Hannah Arendt “este pasado que se extiende a lo largo de todo el camino de regreso hasta el origen, no tira de nosotros hacia atrás, sino que nos presiona hacia adelante y, contrariamente a lo que cabría esperar, es el futuro el que nos retorna al pasado” (Arendt, 1998: 83)  

Referencias bibliográficas

AGEA (Arte Gráfico Editorial Argentino) (2005). La fotografía en la historia argentina. 4 tomos. Buenos Aires. 

Arendt, Hannah (1998). De la historia a la acción. Paidós. Barcelona. España.

Lettieri, Alberto (2018). La Historia Argentina. Nacional y Popular. Editorial Prometeo. Buenos Aires. 

Paso, Leonardo (1987). Del Golpe de estado de 1943 al de 1955. 2 tomos. Centro Editor de América Latina. Buenos Aires. 

Rins, Cristina y Winter, María Felisa (1998). La Argentina. Una historia para pensar. 1776-1992. Editorial Kapelusz. Buenos Aires.

Sigal, Silvia (2006). La plaza de Mayo. Una crónica. Editorial Siglo XXI. Buenos Aires.   

  

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